Agresiones a la prensa en 2010 ¿en aumento?

Publicado en por Acsa

Por Felipe Olivares B.

libertad de prensa

“…para las autoridades los periodistas nos convertimos en el elemento más indeseado porque estamos registrando mucho más allá de lo que ellos informan…” 

 

El asesinato de Clodomiro Castillo en marzo pasado prendió las alarmas, los  atentados a la sede de Caracol radio en Bogotá y a otras emisoras regionales preocuparon al gremio y las recientes amenazas contra periodistas en apartados cascos urbanos como el caso de Luis Carlos Cervantes, corresponsal de Teleantioquia en Tarazá, Antioquia, o Marco Tulio Valencia, comunicador en Mariquita, Tolima, se han encargado de configurar un sentimiento que inquieta a la opinión pública: ¿Han aumentado las agresiones contra periodistas en el país?

 

Según el más reciente informe de la Federación Colombiana de Periodistas (FECOLPER), organismo gremial que agrupa a más de 1.300 comunicadores en todo el país, las agresiones contra periodistas hasta el mes de julio sumaban 98, en todas sus formas, desde agresiones físicas hasta obstrucciones al trabajo periodístico. No obstante Eduardo Márquez, presidente de la organización y miembro de Medios para la Paz, reitera que esta cifra sigue en aumento:  ”Nosotros en el año 2007 detectamos 97 agresiones contra periodistas, en el 2008, 112; en el 2009, 166, y de enero a octubre de este año vamos ya en 140 agresiones”.

 

Por su parte Mauricio Durán, coordinador del área de protección y monitoreo de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), cree que si bien ha habido un leve aumento en las agresiones contra periodistas, no es tan significativo como se piensa, pues las cifras vienen demostrando que el promedio general de violaciones a la libertad de prensa en el país se mantiene con respecto a los años anteriores; “lo que pasa es que en los últimos meses han sucedido hechos que han sido muy públicos, como la bomba en Caracol que tuvo mucha resonancia en medios, porque hechos contra la prensa, paradójicamente, no están en la agenda de los medios de comunicación”, afirma Durán.

 

Las cifras que proporciona la FLIP, en su último informe, hablan de 83 violaciones contra la libertad de prensa a 111 víctimas (existen agresiones grupales) en lo que va corrido del año. Sin embargo, Durán sostiene que en lo que sí hay una preocupación generalizada es en la presencia de ataques, ya no contra periodistas, si no contra medios de comunicación concretamente, cosa que no se registraba hace años, como el caso del estallido de una granada en las instalaciones de Olímpica Estéreo en Villavicencio o el sabotaje a una emisora comunitaria en Santander y añade que: “una situación que viene en aumento, y que no era muy usual, es el bloqueo, sabotaje y demás ataques informáticos  a las páginas web de algunos medios de comunicación que se están sistematizando, y que sumados a las amenazas y asesinatos, generan la percepción de que la situación está cada vez más difícil”.

 

Si bien las cifras presentan algunas diferencias en los informes de las dos organizaciones, se coincide en un aspecto preocupante. En el análisis de FECOLPER, del total agresiones contra periodistas registradas, el 51.5% son perpetradas entre fuerza pública, los funcionarios y ex funcionarios adscritos al gobierno. Ante este panorama Mauricio Durán concuerda:  “En los últimos tres años se ha visto como se han ido reduciendo las acciones de los grupos armados ilegales y han ido aumentando, en el tema de las agresiones más que de amenazas, las acciones de funcionarios y la fuerza pública, lo cual es realmente grave”. Por la misma línea, Eduardo Márquez afirma que:   “El mayor agresor de los periodistas en este momento es el propio estado. Para las autoridades los periodistas nos convertimos en el elemento más indeseado porque estamos registrando mucho más allá de lo que ellos informan, nosotros venimos de 8 años de gobierno donde la guerra fue cubierta solamente por fuentes oficiales y quien hablara con el antagonista del estado, que era la guerrilla, inmediatamente era atacado hasta por el propio Presidente de la República”.

 

En diálogo telefónico con Medios para La Paz, Leiderman Ortíz, reportero convertido en objetivo militar por las bandas criminales que operan en Caucasia, en el Bajo Cauca antioqueño y Luis Carlos Cervantes, periodista recientemente intimidado en Tarazá, Antioquia, no ocultaron su preocupación por su integridad física y las limitantes a nivel de investigación y reportería con las que ahora cargan por cuenta de las amenazas. Destacaron también que están a la espera del avance en las investigaciones por parte de la policía y los órganos judiciales.

 

Refiriéndose a los niveles de impunidad que priman en el país contra los periodistas, Eduardo Márquez no duda en afirmar: “Nosotros calculamos que de 1989 hasta ahora han sido asesinados aproximadamente 200 periodistas,  de esos unos 20 casos se han resuelto, y de esos 20 más o menos 14 se han decidido por las confesiones de los paramilitares que se acogieron a la ley de Justicia y Paz. Es decir que estamos hablando de niveles de impunidad por encima del 90% en cuanto a crímenes contra periodistas, si es así en asesinatos, en cuestiones de amenazas y agresiones no pasa es que es nada”.

 

A pesar de que la ley 1016 de 2006, que adopta normas legales para la protección laboral y social de la actividad periodística, contempla en su artículo 9 la imperiosa necesidad de constituir seguros de vida para periodistas en zonas de riesgo, tan sólo el 29% de los reporteros en el país posee uno de ellos, lo que deja a un restante 71% ejerciendo la profesión en condiciones de aún mayor vulnerabilidad.

 

Ante este escenario se hace indispensable impulsar espacios de debate y concertación entre el Estado como el garante de los derechos de los ciudadanos, los representantes de las organizaciones de periodistas, los directivos de medios y los mismos reporteros para crear disposiciones legales que permitan que el ejercicio periodístico en el país cuente con la protección necesaria para garantizar su independencia.


 Fuente: Medios para la Paz

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