Suponer tan grave como mentir

Publicado en por Acsa

Camilo Andrés Aljure Saab
 

Suponer es un acto de discriminación cuando tomamos la palabra que le corresponde a otros, violenta el derecho a expresar y elimina la posibilidad de conocer la realidad o verdad.

 

Suponer: dar por sentada una cosa.

Suposición: opinión que no está sustentada en pruebas positivas.

Definiciones del diccionario Larousse.

 

¿Ha pensado cuántas de sus conversaciones o actuaciones se basan en suposiciones? ¿Es consciente de las implicaciones de hablar o actuar basándose en éstas?

 

Hablar o actuar basándose en suposiciones elimina la doble vía que se requiere como requisito básico para comunicar. Es un acto tan irresponsable como mentir, porque usted puede llevar a la generación de percepciones inadecuadas, crear falsas expectativas y deteriorar la imagen y la credibilidad de otros, generando desconfianza e incluso propiciando el que otros comuniquen equivocadamente.

 

Suponer puede ser causa de un malgasto enorme de recursos propios y de terceros, cuando desarrollamos o inducimos a otros, sin basarnos en datos y hechos objetivos, a realizar acciones desacertadas e inefectivas frente al logro de objetivos personales o profesionales.

 

Con base en lo anterior, no es temerario afirmar que:

 “indudablemente suponer es un acto no ético y un acto improductivo”

 

En la conclusión anterior es importante enfatizar que no hablo de suposiciones académicas o científicas, ni de las válidas suposiciones que podemos usar cuando estamos construyendo escenarios del futuro. Las suposiciones sobre las que concluyo son aquellas que hacemos sobre hechos ya dados del pasado o del presente que están sujetos a validación.

 

Ahora bien, ¿por qué suponemos? o dicho de otra forma, ¿por qué opinamos o actuamos sin basarnos en pruebas positivas? Podríamos caer en el error de suponer por presiones de tiempo, por pereza, porque nos parece más fácil que corroborar, porque tenemos relaciones deterioradas con las personas que conocen la realidad de los temas en los que suponemos, por vergüenza o por temor a consultar, porque no tenemos acceso o desconocemos las fuentes de información o porque queremos acomodar una situación determinada para sacarle provecho en pro de nuestros objetivos, o porque simplemente confiamos en nuestro olfato y su intuición.

 

Son de diversa índole las posibles causas que nos llevan a realizar suposiciones bajo el contexto dado, yendo desde características de personalidad, pasando problemas de actitud, hasta llegar a la deficiencia de recursos de información. Cualquiera que sea la causa es fundamental ser consciente de ella y buscar eliminarla porque, lo que si es cierto, es que las consecuencias y los costos de hablar o actuar con base en suposiciones, son sin lugar a dudas mucho más altos que evitar hacerlo.

 

Además de ser conscientes de las consecuencias y costos que acarrea el “mentir, opinando, afirmando o juzgando con base en una suposición”, debemos asumir el riesgo que esto implica para quienes lleguemos a hacerlo: ¡la pérdida de nuestra credibilidad! Y ese riesgo, ¡demasiado alto!, puede ser descrito por una frase célebre de Friedrich Nietzche:

 

“Lo que me anonada no es que me hayas mentido,

sino que en lo sucesivo no podré creerte”

 

Por todo lo que he descrito, ¡le invito a que CONFIRME!

 

Cerciórese de que lo que dice está basado en datos y/o hechos.

Omita juzgar, opinar o actuar si su fuente no es directa o fidedigna.

Nunca crea todo “lo que se dice por ahí” Corrobore.

Fomente la retroalimentación.

Invite a los directamente involucrados a expresarse.

Recabe toda la información pertinente. No deje vacíos informativos. 

Mantenga buenas relaciones y manténgase al día en conocimiento e información.

Evite hablar por otros sin su consentimiento

 

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