Noches del 99, ¡que te lo vaciles!
Noches del 99
¡QUE TE LO VACILES!
Por: Fabio Ortíz Ribon.
Comunicador Social
Esta en las calles, si en las calles, en la playa, en las esquinas del barrio abajo, en los apartamentos de la ciudadela; o lo podríamos encontrar en cualquier hogar de nuestra geografía universal, pues este nuevo texto “Noches del 99” del colega, Fabio Osorio Pineda (el quinto por cierto) es la recopilación de una serie de crónicas y reportajes urbanos, llenos de lugares comunes, donde el autor los toma y los recrea de una manera elegante, podría y así lo garantizo, son relatos urbanos, elevados a la categoría de cuentos de ficción, donde cualquier espacio de nuestra ciudad es el escenario de el entretejido de una escena mágica, con temporalizada, donde un fumador de yerba, en el ayer, me remoto a los años ochentas, donde era apodado como “Burriquete”, y el de hoy renombrado con el alias de “Parse”, este Antioqueño, aquel rebolero, son los mismos personajes.
Los 4 publicados anteriormente por el autor Fabio Osorio Pineda son: Rebolo en Carnaval (1999), En Tiempos de Verbena (2000), Carnaval Sabroso y Ardiente (2001) y Carnaval que corre por las venas (2004), consecutivamente.
Logra Osorio Pineda en su línea narrativa por ejemplo en los cuentos de Burriquete, Alfonsina, tocar las fibras de las metrópolis donde unas y otras ciudades entraman verdaderas situaciones escénicas de hombres y mujeres anónimas que por su modo de vivir y compartir en sus comunidades plantean sus modos de hacerse visibles en una sociedad que los esconde, los niega a la luz de la realidad.
Ellos son seres de carne y hueso que vivencian la problemática social de la que ninguna ciudad con pretensiones de metrópolis deja de sufrir en su devenir creciente.
Este quinto libro, ¡y no hay quinto malo¡ dice el dicho, se maduró recorriendo y recopilando noticias, experiencias y vivencias por más de dos lustros, donde unas y otros actos, se condensan en el teatro de la vida real, podría afirmar sin equívocos que son de ficción, pero con personajes vivos, diferentes, porque como en la política o los actos de corrupción los delitos son iguales, los métodos y los personajes son otros, pero es la reralidad tocante.
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